
Por ello, y como sabía que el pasado mes de mayo se tenía que haber hablado de ello en el Sicarm, he ido directa a buscar información sobre esa ponencia. Y sí, me he sorprendido, pero no de los boletines 2.0, sino de la cantidad de gente que está de acuerdo en lo mismo: la conferencia se convirtió en un espacio para la publicidad.

Por eso creo que es necesario dar dos toques de atención. El primero a muchos ponentes: los espacios gratuitos para la publicidad son para otro momento, aburren y no llevan a ningún sitio. El segundo, a los organizadores de los congresos: ponencias así quitan calidad a las jornadas y, además, son las que recuerdan los asistentes cuando se vuelve a organizar un congreso igual. Sé que es difícil de preveer, pero habría que replanteárselo.
Y ojo, que no estuve allí y, por eso, hablo en general.
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